la leyenda

La historia se remonta muy muy atrás, a una época de guerras entre dioses, viajamos a la antigua Grecia.

Cuenta la leyenda que en una bella y prospera ciudad griega, Poseidón y Atenea peleaban por hacerse con el patronato de dicha ciudad, Zeus, rey de los dioses, cedió a Creops, rey de la ciudad, la potestad para decidir cual de los dos dioses sería el protector de su ciudad. Para ello cada dios debería de entregar un regalo a la ciudad.

Poseidón clavo su tridente en el suelo de ahí brotó una fuente de agua salada para disfrute de los ciudadanos. Atenea señalo al suelo y de allí broto un hermoso árbol, el primer olivo. Atenea le dijo al rey “te entrego el olivo, cuyas hojas no caerán ni tan siquiera en el invierno, su fruto alimentará a tu pueblo y te hará famoso en el mundo entero”.
Evidentemente Atenea ganó el duelo, convirtiéndose en protectora de la ciudad, que pasó a llamarse Atenas.

Pasaron los siglos y el olivo siguió dando sus frutos, hasta que el rey persa Gerges incendió y saqueó la ciudad. Para sorpresa de los supervivientes, del olivo calcinado surgieron de nuevo brotes, que con el paso del tiempo comenzaron de nuevo a dar su fruto.

Al igual que el olivo de Atenea resurgió de sus propias cenizas, nosotros pretendemos que esta tierra, la que muchos creen muerta, vuelva a resurgir con proyectos como el nuestro.

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