Hola amigos, esto es una de las entradas del blog que desde hacía mucho estaba pendiente, en ella hablaremos de Formariz nuestro pueblo, donde hemos crecido y donde hemos querido asentar nuestro negocio, El Regalo de Atenea, que en gran parte creamos para darle un poco de vida.
Para los que tenemos la suerte de ser de pueblo el de cada cual es el mejor, el más bonito, nosotros no podíamos ser menos y defendemos las virtudes del nuestro.
Nos encontramos al suroeste de la provincia de Zamora, dentro del parque natural Arribes del Duero, un terreno muy duro en el que el granito asoma por doquier y que nuestro antepasados supieron aprovechar para todo tipo de construcciones.
La actividad principal siempre ha sido la ganadera teniendo la agricultura un papel secundario ya fuera para auto abastecerse
(pequeños huertos o cereales para harina) o bien para alimentar el ganado en praderas y sembrados.
La historia de Formariz como pueblo es relativamente corta ( 105 años) ya que hasta el año 1912 fue una dehesa. El quince de diciembre de ese año los cincuenta y tres renteros se la compran por 316.000 pesetas a la familia Calderon-Ozores para poder así trabajar esta tierra y vivir sin ser siervos de nadie.
Hay que agradecer el esfuerzo que tuvo que suponer para esta gente dar el paso para otorgarnos a todos sus descendientes la identidad de pueblo.
Para realizar el pago aparte del trabajo cotidiano del que tenían que subsistir llegaron al acuerdo de talar dos tercios de la superficie boscosa para vender la leña y fabricar cisco y con estos ingresos extras hacer frente a los pagos.
Se llevo a cabo la repartición de los terrenos así como de las antiguas edificaciones empezando así cada familia una nueva vida y todos unidos le dieron vida al nuevo Formariz, un pueblo pese a no tener raíces las fue creando en torno a esa solidaridad de ayudarse unos a otros, eso se ha ido manteniendo y así con el trabajo común llego la luz, el agua corriente, el alcantarillado, el asfaltado de las calles…, todos estos trabajos para el bien común se llevaban a cabo de forma desinteresada en lo que se conoce como “fagina” eso se ha seguido realizando para mantener caminos y embellecer el pueblo. También cuando un vecino decidía construir su casa convocaba lo que se llamaba “carreto” en el que todos a una acudían a las numerosas canteras del pueblo para extraer y transportar la piedra con la que se construiría la nueva casa.Esta piedra también se puede ver formando muros interminables creados por manos expertas para cercar las fincas formando un tablero de ajedrez irregular que define nuestro entorno.
De todos estos sudores de nuestros padres y abuelos viene lo que somos hoy así que lo mínimo que podemos hacer es estar muy orgullosos de ellos, ya que gracias a su esfuerzo nos dejaron una vida mejor y un pueblo del que presumir, el nuestro, Formariz.

Restos del palacio de los Calderon comúnmente llamado Palacio de los Cinco Bolos.

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